Por qué los sujetadores dejaron de funcionarte
No es tu cuerpo. Es el diseño.
Casi todos los sujetadores concentran todo el sostén en los mismos tres puntos: dos tirantes y una banda. Ahí va a parar todo el peso que tu cuerpo necesita aguantar, repartido en tres franjas estrechas.
Y por eso pasa lo que pasa. Los tirantes se clavan en los hombros y dejan surcos. La banda aprieta las costillas y se enrolla a media tarde. Los aros se hincan donde no deben. Y como el sostén está concentrado - no repartido, esos puntos de presión no se alivian con las horas: van a peor.
No necesitas otra talla. Ni un sujetador más blando. Ni uno sin aros. Todos arrancan del mismo diseño de tres puntos.
El problema no eres tú. Es dónde se apoya todo el peso.